Hoy en día es mejor pensar en un coche moderno como un ordenador con ruedas que envía constantemente datos de diagnóstico a los servidores del fabricante o del concesionario. A bordo de los vehículos actuales se encuentran decenas de sensores que registran desde la ubicación GPS y el velocímetro hasta micrófonos de manos libres, cámaras externas y la presión de los pedales o neumáticos. Aunque estos datos no se envíen en tiempo real, quedan registrados en la memoria interna y revelan información muy valiosa sobre los viajes y hábitos del conductor.
¿Qué es la tecnología CARINT y cómo la usa la policía?
Las fuerzas del orden de todo el mundo han descubierto el inmenso valor de estos datos. Con la tecnología conocida como Car Intelligence o CARINT, los investigadores pueden extraer información clave de los sistemas de a bordo si un coche está implicado en un delito. Entre los datos que se pueden recuperar se incluyen:
- El historial de viajes detallado mediante GPS.
- Los registros de llamadas, actividad del reproductor multimedia y comandos de voz.
- La lista de dispositivos móviles emparejados y contactos sincronizados.
- Estadísticas técnicas de conducción como el kilometraje o los modos del motor.
Esta tecnología ha servido ya en numerosos casos penales para desmontar coartadas falsas gracias a grabaciones de comandos de voz o registros de posición.
Acceso remoto sin necesidad de orden judicial
Con la llegada de los vehículos conectados equipados con tarjetas SIM, la policía ya no necesita tener acceso físico al coche. Los datos de ubicación se pueden solicitar directamente a los fabricantes. De hecho, investigaciones recientes señalan que la gran mayoría de marcas de automoción han facilitado datos de localización a las autoridades sin requerir una orden judicial previa. Empresas de software de inteligencia como Ateros, Berla o Toka venden estas herramientas de análisis de forma exclusiva a gobiernos, manteniéndose fuera del ojo público.
Vigilancia de bajo coste: el peligro de la presión de los neumáticos
Rastrear un vehículo no siempre requiere de complejos hackeos de software. Un estudio científico reciente ha demostrado que los sistemas de control de presión de los neumáticos, conocidos como TPMS, transmiten información por radio sin ningún tipo de cifrado. Cada sensor emite un identificador único que permite identificar y seguir a un coche específico con receptores muy baratos. Además de confirmar el movimiento del vehículo, estos datos permiten incluso calcular el peso del conductor o averiguar si viaja solo, lo que supone un método de vigilancia muy barato y eficaz incluso para coches más antiguos sin conexión a internet.
Sospechas geopolíticas y herramientas de fábrica
En teoría, funciones como la activación remota de cámaras y micrófonos podrían venir instaladas de fábrica. Debido a esto, los vehículos fabricados en China están bajo una estricta lupa internacional. Países como el Reino Unido, Polonia o Israel han prohibido su uso en instalaciones militares o ministerios, recomendando además a sus empleados públicos no conectar sus teléfonos móviles de trabajo a los sistemas multimedia de estos coches.
¿Cómo proteger tu privacidad al volante?
Mitigar estas amenazas de privacidad es complicado porque muchas medidas pueden limitar la utilidad o seguridad del vehículo. Sin embargo, se pueden seguir algunas pautas básicas para mejorar la seguridad de tus datos:
- Revisar los ajustes de privacidad en la aplicación del fabricante y en la pantalla del coche, desactivando el envío de datos de navegación o telemetría que no consideres necesarios.
- Controlar los permisos de acceso del coche a tu teléfono inteligente, autorizando solo lo imprescindible como las llamadas o la música, y evitando sincronizar toda la agenda de contactos si no es necesario.
- Evitar instalar software no oficial o recurrir a técnicos que prometen desbloquear funciones del motor o de la consola, ya que estos programas no probados pueden contener código malicioso que filtre tus datos.
- Al comprar un coche nuevo, preguntar al concesionario sobre las medidas de ciberseguridad integradas y soluciones de protección de datos en sus sistemas de conectividad.